La Republica by Plato

By Plato

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Across the Wire: Life and Hard Times on the Mexican Border

Luis Alberto Urrea's around the cord deals a compelling and extraordinary examine what existence is like for these refugees residing at the Mexican part of the border—a global that's just some twenty miles from San Diego, yet that few have noticeable. Urrea provides us a compassionate and candid account of his paintings as a member and "official translator" of a workforce of aid staff that supplied relief to the numerous refugees hidden simply at the back of the flashy vacationer spots of Tijuana.

The Encomenderos of New Spain, 1521-1555

Whereas the Spanish conquistadors were stereotyped as rapacious treasure seekers, many firstcomers to the hot international discovered that its maximum wealth lay within the local populations whose hard work may be harnessed to construct a brand new Spain. for that reason, the early arrivals in Mexico sought encomiendas—"a supply of the Indians of a prescribed indigenous polity, who have been to supply the grantee (the encomendero) tribute within the type of commoditiesand provider in go back for cover and non secular guideline.

The Farmworkers’ Journey

Illuminating the darkish aspect of monetary globalization, this ebook provides an extraordinary insider's view of the migrant farmworkers' binational circuit that stretches from the west relevant Mexico nation-state to principal California. Over the process ten years, Ann Aurelia López carried out a chain of intimate interviews with farmworkers and their households alongside the migrant circuit.

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Por tanto, si alguien afirma que es justo el dar a cada uno lo debido y entiende con ello que por el hombre justo se debe daño a los enemigos y beneficio a los amigos, no fue sabio el que tal dijo, pues no decía verdad; porque el hacer mal no se nos muestra justo en ningún modo. -Así lo reconozco -dijo él. -Combatiremos, pues, tú y yo en común -dije-, si alguien afirma que ha dicho semejante cosa Simónides, o Biante, o Pítaco o algún otro de aquellos sabios y benditos varones. -Yo, por lo que a mí toca -contestó-, estoy dispuesto a acompañarte en la lucha.

Nada, por Zeus -dije-; si has de hacerlo así, hazlo: yo preguntaré. -Pregunta, pues. -Y he de preguntar ahora lo mismo que hace un instante a fin de que sigamos sin interrupción el argumento: ¿qué es la justicia en relación con la injusticia? Creo que dijimos, en efecto, que la injusticia era algo más poderoso y fuerte que la justicia, y ahora -agregué-, si es que la justicia es discreción y virtud, pienso que fácilmente se nos va a aparecer como cosa más fuerte que la injusticia, siendo esta última ignorancia; nadie podría desconocer esto.

Acaso en lo que toca a la virtud propia de los perros o en lo gue toca a la de los caballos? -En la de los caballos. -¿Y del mismo modo los perros, cuando reciben daño, se hacen peores, no ya con respecto a la virtud propia de los caballos, sino a la de los perros? -Por fuerza. -¿Y no diremos también, amigo, que los hombres, al ser dañados, se hacen peores en lo que toca a la virtud humana? -Ni más ni menos. -¿ Y la justicia no es virtud humana? -También esto es forzoso. -Necesario es, por tanto, querido amigo, que los hombres que reciben daño se hagan más injustos.

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